Hace unos días tuve el reto de entrenar en una sola sesión a un profesional que estaba preparando la presentación oral de una oposición. Había trabajado mucho el contenido. Sabía lo que quería decir. Pero su cuerpo iba por otro lado.
- Rigidez.
- Velocidad.
- Respiración bloqueada.
- Miedo a equivocarse.
Y esto ocurre mucho más de lo que pensamos.
Porque comunicar no es únicamente organizar ideas. Comunicar también es cómo habita tu cuerpo aquello que dices.
Comunicación, cuerpo y presencia
Durante la sesión trabajamos algo que aprendí en teatro y que hoy sigo utilizando con directivos, equipos y personas que quieren mejorar su comunicación: dejar de “recitar” para empezar a estar presentes.
Antes de la sesión le pedí algo aparentemente sencillo: grabarse en vídeo y verse.
Y ahí apareció todo.
Hasta ese momento había ensayado frente al espejo. Pero hay una diferencia importante entre mirarte al espejo y verte en vídeo. Cuando te miras al espejo, muchas veces estás pendiente de corregir lo que ves desde fuera. Cuando te grabas en vídeo, aparece algo mucho más profundo: tomas conciencia de cómo realmente estás comunicando.
Él se veía bien frente al espejo. Pero al verse en vídeo no se reconoció.
Y esa distancia le permitió observar con claridad:
- los gestos automáticos
- la tensión corporal
- la velocidad al hablar
- la desconexión con el cuerpo
- la necesidad de hacerlo perfecto
El desbloqueo corporal cambia la comunicación
En la sesión entrenamos algo fundamental: cuando el cuerpo se desbloquea, la comunicación cambia. Y cuando la comunicación cambia, también cambia cómo te sientes contigo mismo. Por eso, trabajar la comunicación no consiste solo en aprender técnicas para hablar en público.
Consiste también en entrenar:
- la seguridad interna
- la capacidad de sostener la mirada
- los espacios de silencio
- la regulación emocional
- la flexibilidad mental
- la confianza en uno mismo
- la sensación de presencia
- la naturalidad al comunicar
- la capacidad de improvisar sin bloquearse
- estrategias para gestionar los nervios y quedarse menos en blanco
Cómo mejorar tu comunicación y hablar en público con más seguridad
Algunas de las recomendaciones que trabajamos y que pueden ayudarte a mejorar tu comunicación fueron:
1. Practica mientras haces otras actividades
Ensayar mientras caminas, recoges o haces deporte ayuda a soltar la rigidez del discurso y evita sonar “de memoria”.
2. Entrena sin detenerte aunque aparezcan errores
Aprender a continuar aunque algo no salga perfecto reduce muchísimo el bloqueo mental.
3. Respira antes de reaccionar
Respirar antes de hablar o antes de rellenar silencios con coletillas aumenta la sensación de calma y control.
4. Visualiza mentalmente la situación
Imaginar con detalle el momento de la exposición ayuda al cerebro a sentirse más seguro cuando llega la situación real.
5. Utiliza el cuerpo y la mirada como aliados
El cuerpo no es un enemigo que esconder. Es una herramienta de comunicación. La mirada, la respiración y la presencia generan conexión y credibilidad.
Comunicar mejor también transforma cómo te sientes
Una buena comunicación no nace del control absoluto. Nace de la presencia. Y muchas veces, cuando alguien aprende a comunicar desde ahí, no solo cambia su manera de hablar. Cambia también su manera de estar en el mundo.
